Compra tus cajas para productos frescos y congelados

Nuestras cajas isotérmicas para productos frescos y congelados están diseñadas para responder a las necesidades de sectores como la alimentación, la farmacéutica y la logística de productos perecederos que buscan en el EPS la solución a sus envíos.

FAQ: Preguntas Frecuentes

1. ¿Qué función principal cumplen estas cajas isotérmicas?

Las cajas isotérmicas están diseñadas con materiales de baja conductividad térmica (poliestireno expandido) para actuar como una barrera aislante. Su objetivo es ralentizar el intercambio de temperatura entre el interior de la caja y el entorno, creando un microclima estable para proteger productos termosensibles durante el transporte.

2. ¿Son adecuadas para el sector alimentación y farmacia?

Sí. Son la solución estándar para el cumplimiento de la cadena de frío. Estas cajas ofrecen las condiciones necesarias para productos que requieren una temperatura controlada, desde alimentos frescos y congelados hasta productos farmacéuticos, muestras clínicas o biológicas.

3. ¿Puedo garantizar una temperatura exacta durante todo el trayecto?

La caja es el componente aislante, pero el control térmico final depende de tres factores: el aislamiento (la caja), el agente refrigerante (geles, hielo seco o placas eutécticas) y el tiempo de tránsito. La caja minimiza la transferencia de calor, pero es fundamental configurar el envío utilizando la cantidad adecuada de refrigerante según las horas que el paquete estará en tránsito.

4. ¿Qué debo considerar al elegir el tamaño de la caja?

Para un rendimiento óptimo, no solo debes medir tu producto. Debes dejar espacio suficiente para colocar los acumuladores de frío necesarios sin que estos queden apretados contra las paredes del producto. Si envías productos delicados, te recomendamos medir tu mercancía con el empaque primario incluido y sumar al menos 2-3 cm por cada lado para el refrigerante.

5. ¿Qué precauciones debo tomar al empacar?

Para maximizar el aislamiento:

  • Pre-enfriamiento: Asegúrate de que el producto esté a la temperatura objetivo antes de introducirlo.
  • Hermeticidad: La caja debe sellarse correctamente. Si es necesario, refuerza el cierre con cinta adhesiva apta para bajas temperaturas.
  • Distribución: Coloca los acumuladores de frío de manera equilibrada para que la temperatura se mantenga uniforme en toda la caja.